Por qué una valoración no sirve aquí

Una valoración mide cuánto hay de un compuesto. No dice de qué planta procede. Cuando dos especies comparten el compuesto que se valora, o cuando el marcador es tan común que cualquier material de la familia lo alcanza, la cifra deja de ser un control de identidad.

El control que sí funciona es la huella cromatográfica frente a material de referencia: se compara el patrón completo del lote con el de una referencia auténtica y se declara qué especie no se detecta. Es más caro que una valoración y es lo que realmente responde a la pregunta.

1. Manjistha: Rubia cordifolia frente a R. tinctorum

Es el caso con consecuencia toxicológica más clara. Rubia tinctorum, la rubia de los tintoreros europea, contiene lucidina, una antraquinona con genotoxicidad demostrada, y por ese motivo Alemania retiró del mercado los medicamentos a base de raíz de rubia. Las dos especies se comercializan como «rubia» o «madder root» y se parecen lo suficiente.

Añadido: la rubia no es un colorante alimentario autorizado en la UE, donde los colorantes permitidos están en lista cerrada. Un grado de colorante de manjistha es para uso no alimentario.

2. Giloy: Tinospora cordifolia frente a T. crispa

Tinospora crispa, muy extendida en el Sudeste Asiático, se comercializa con nombres equivalentes y se asocia a hepatotoxicidad. Es la explicación más citada para la serie de casos de daño hepático publicada en la India en 2021 y atribuida al consumo de giloy durante la pandemia, donde los materiales implicados no estaban verificados a nivel de especie.

El debate científico no está cerrado y no conviene presentarlo como si lo estuviera. La conclusión práctica sí es firme: en este producto la verificación de especie no es un extra.

3. Ashoka: Saraca asoca frente a Polyalthia longifolia

El llamado «falso ashoka» es un árbol ornamental muy plantado en la India, de otra familia, que comparte el nombre vernáculo y cuya corteza sustituye con frecuencia a la auténtica. La razón de que la sustitución sea tan común es económica: Saraca asoca está catalogada como especie amenazada en la India, de modo que el material genuino es escaso y caro.

4. Shankhpushpi: cuatro plantas, cuatro géneros

El caso más extremo. Bajo ese nombre se comercializan Convolvulus pluricaulis, Evolvulus alsinoides, Clitoria ternatea y Canscora decussata, de tres familias distintas, con uso genuinamente regional dentro de la India. La Farmacopea Ayurvédica de la India reconoce C. pluricaulis.

El detalle comercial que lo resume: Clitoria ternatea es el guisante mariposa, la flor azul que se usa como colorante natural. Pedir «shankhpushpi» sin binomio puede devolverle un colorante en lugar de un nootrópico tradicional, sin mala fe de nadie.

5. Safed musli: un nombre comercial para varias plantas

«Safed musli» no es un nombre botánico. Además de Chlorophytum borivilianum se venden bajo ese nombre otras especies del género y, con frecuencia, Asparagus adscendens, que es otro género y no tiene el mismo perfil de saponinas ni el mismo precio.

6. Arjuna y el género Terminalia

El arjuna se valora en taninos, y cualquier corteza rica en taninos alcanza la cifra. Lo que identifica la especie es el perfil de ácido arjunólico por HPLC, con T. tomentosa y T. crenulata expresamente excluidas. Y solo corteza de tronco: la madera y el duramen se detectan en las cenizas insolubles en ácido.

Qué pedir, en una línea

En estos materiales, pida en el certificado: binomio latino declarado, huella cromatográfica frente a referencia y declaración expresa de qué especie no se detecta. Si encarga un análisis independiente a Eurofins, SGS o Intertek, pida confirmación de identidad, no solo una valoración: un perfil de polifenoles no distingue entre dos rubias.

Y desconfíe del razonamiento tranquilizador: «llevamos años comprándolo y nunca ha pasado nada» no es un control de identidad, es una ausencia de incidentes detectados.