Un comprador compara dos ofertas del mismo extracto. Una dice 40 % y cuesta menos; la otra dice 40 % y cuesta más. La conclusión natural es que la segunda está cara. La conclusión correcta, en al menos cinco situaciones habituales, es que no está comparando el mismo material.
1. El método: gravimetría frente a HPLC
Es la diferencia más grande y la menos visible. Un ensayo gravimétrico mide una fracción que se precipita y se pesa; un ensayo por HPLC cuantifica moléculas concretas. Sobre el mismo material, la gravimetría da casi siempre un número más alto, porque arrastra materia que no es el analito.
El caso de manual es el safed musli: sus saponinas se valoran habitualmente por gravimetría, y una cifra del 40 % obtenida así no es comparable con una cifra por HPLC. Ninguna de las dos es incorrecta. Lo incorrecto es no decir cuál se ha usado.
Lo mismo ocurre con la ashwagandha, donde un 5 % gravimétrico de witanólidos y un 5 % por HPLC describen materiales distintos, y ambos se venden legítimamente.
Qué pedir: el método junto al porcentaje, en el certificado, no de palabra.
2. La base: aglicona o glucósidos
Muchos compuestos vegetales están en la planta en forma glicosilada, es decir unidos a un azúcar. Se pueden expresar de dos maneras: como aglicona, normalmente tras una hidrólisis que libera la molécula, o como glucósidos. El peso molecular cambia, y por tanto cambia el número.
El ejemplo claro es la cebolla: su quercetina está presente sobre todo como quercetina-4'-glucósido y quercetina-3,4'-diglucósido. Un mismo lote da un resultado como aglicona y otro distinto como glucósidos.
Qué pedir: que el certificado diga sobre qué base está expresado el marcador.
3. La base, otra vez: sobre el polvo o sobre una fracción
Este es el que más dinero cuesta, porque parece imposible que un número tan grande se refiera a otra cosa.
En el extracto de semilla de cilantro, el linalool del 60 % al 70 % no es del polvo: es de la fracción de aceite esencial. Un extracto con un 70 % de linalool sobre un aceite escaso contiene menos linalool real que uno con un 60 % sobre un aceite abundante. Sin el contenido de aceite esencial del lote, ese 70 % no dice nada.
Lo mismo pasa en la onagra, donde el GLA del 8 % al 10 % es de los ácidos grasos, no del polvo, y en el grado polvo el material es aceite sobre un soporte: dos polvos con el mismo GLA pueden llevar cantidades de aceite muy distintas.
Qué pedir: el porcentaje, su base y el dato que permite convertirlo (contenido de aceite esencial, carga de aceite).
4. El analito que no tiene monografía
Hay marcadores comerciales que no son analitos de farmacopea: no existe un método compendial único y reconocido para medirlos, de modo que cada laboratorio emplea su enfoque.
El caso más claro es la cetosterona del Cissus quadrangularis. Un 10 % de un proveedor y un 5 % de otro pueden describir el mismo material. La kutkina del kutki es un caso emparentado: designa una mezcla, no una molécula, y no equivale a la suma de picrósido I + II.
Qué pedir: el método declarado grado por grado y, mejor aún, un perfil por HPLC al lado, que sí es reproducible y comparable entre lotes.
5. La parte de la planta, y la especie
El último error de comparación no está en el número sino en el material.
La piel de cebolla es mucho más rica en quercetina que el bulbo, y no tiene el mismo encaje regulatorio. La hoja de papaya se abarata incluyendo peciolo, que es fibroso y no aporta carpaína. El haritaki se abarata moliendo la semilla junto con el pericarpio, y el efecto aparece antes en las cenizas insolubles en ácido que en la valoración. En el giloy, el tallo maduro y el material tierno no tienen el mismo contenido de principios amargos.
Y en varios casos el problema no es la parte sino la especie: Convolvulus pluricaulis frente a las otras tres plantas que se venden como shankhpushpi; Rubia cordifolia frente a R. tinctorum; Tinospora cordifolia frente a T. crispa.
Qué pedir: parte utilizada y binomio latino declarados por lote.
La regla corta
Si tuviera que quedarse con una sola frase para su plantilla de compras, que sea esta: iguale el método y la base antes de comparar el número. Cuando dos ofertas se han igualado en método, base, parte y especie, la comparación de precio pasa a ser una comparación real, y muchas veces cambia de sentido.
Es también la razón por la que nuestras fichas declaran el método incluso cuando eso nos deja con el número más bajo de la comparación.
Pídanos la especificación con el método y la base declarados
Envíenos el COA de su proveedor actual y le decimos, sin compromiso, si los dos números son comparables.