México es, con España, el mercado hispanohablante más grande para ingredientes botánicos, y es el que más se subestima en la fase de planificación, porque la parte difícil no es el registro sino la aduana sanitaria.
Quién hace qué
En México los suplementos alimenticios están bajo la COFEPRIS. El esquema, en su forma habitual, es este:
- El importador opera con un Aviso de Funcionamiento.
- Presenta el aviso de importación por producto.
- El producto se etiqueta conforme a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010.
Obsérvese quién es el sujeto en las tres líneas: el importador. Un exportador indio no puede tramitar nada de esto, y cualquiera que ofrezca «producto ya registrado en México» está describiendo algo que no le corresponde.
Lo que pide la aduana sanitaria
Aquí es donde se detienen los embarques, y es la parte que conviene preparar desde el primer pedido:
- Certificado de libre venta del país de origen.
- Certificado de análisis de un laboratorio acreditado.
- Constancia de buenas prácticas de fabricación de la planta.
Los tres son documentos que el comprador debe pedir al proveedor antes de embarcar, no cuando la mercancía ya está en puerto. Y los tres son razonables: un exportador serio los tiene.
La lista de 1999
México sí funciona con una lista negativa, al contrario que Argentina. El Acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación el 15 de diciembre de 1999 enumera 76 plantas, y conviene leer despacio el alcance de su disposición PRIMERA, porque es más amplio que el título del propio Acuerdo: esas plantas no se pueden emplear «en la elaboración de té o infusiones y suplementos alimenticios».
Aquí hay un dato que preferimos darle nosotros antes de que lo descubra con el expediente presentado: la ashwagandha (Withania somnifera) figura en esa lista, en el número LXXVI. Es el botánico más demandado de la categoría y, para el mercado mexicano, la vía del suplemento alimenticio no está abierta. No se lo ofreceremos para ese destino.
Hay además tres casos en los que la lista recoge una especie vecina de la que suministramos, y donde la precisión del nombre científico es lo único que separa un expediente limpio de uno rechazado: la lista incluye Berberis vulgaris —nosotros suministramos Berberis aristata—, Cinnamomum camphora, el alcanforero, que no es la canela de Ceilán ni la cassia, y Mentha pulegium, el poleo, que no es Mentha × piperita. En los tres casos el nombre completo debe constar en la especificación, en el certificado de análisis y en el etiquetado.
Una advertencia de método, por si le sirve fuera de este caso: la comprobación hay que hacerla contra el texto del DOF y no contra una reproducción secundaria. Circulan por internet versiones de esta lista con 83 entradas y con contenidos que no coinciden con el Acuerdo.
La frontera que de verdad importa
Hay un punto que decide muchas conversaciones en México y que no tiene nada que ver con listas: la línea entre suplemento alimenticio y medicamento.
Un producto al que se le atribuya acción farmacológica se reclasifica, y entonces la vía deja de ser el aviso de importación y pasa a ser otra completamente distinta, mucho más larga. Esa reclasificación no depende de la intención del fabricante sino de lo que el producto dice: la etiqueta, la publicidad y el material promocional.
Es el motivo por el que, en nuestra ficha de hoja de papaya, advertimos por escrito y antes del precio que el uso relacionado con el recuento de plaquetas en el dengue es una indicación terapéutica que no puede figurar en un complemento. En México, donde el dengue es endémico, es exactamente el reclamo que la categoría utiliza y el que hace caer expedientes.
Origen: sea honesto consigo mismo
México es un gran productor agrícola y hay varios ingredientes donde el material local gana en coste puesto en fábrica:
- Flor de Jamaica (hibisco): cultivo mexicano de primer nivel.
- Aloe: México y Centroamérica son productores de referencia.
- Papaya: México está entre los mayores productores mundiales, de modo que la hoja existe localmente.
- Cebolla: producción local abundante.
En esos casos, lo que un exportador indio aporta no es el acceso a la planta sino el extracto documentado: la valoración con su método, la parte declarada y el juego analítico completo. Si su proyecto puede conseguir eso localmente, es una opción legítima y se lo diremos.
Donde la India no tiene competencia local es en el recetario ayurvédico: ashwagandha, boswellia, shatavari, triphala, bacopa, shilajit y compañía.
Puertos y plazos
Para el cálculo de su calendario: cotizamos hasta Manzanillo o Veracruz, y el tránsito marítimo desde la India ronda los 35 a 45 días, a los que hay que sumar la producción, de 3 a 4 semanas en grados fabricados contra pedido, y el despacho.
Documentación preparada para la aduana sanitaria mexicana
Certificado de análisis de laboratorio acreditado, documentación de la planta y COA por lote, desde el primer pedido.